18 Marzo 2008
JOSÉ A. SOROLLA
PARÍS
La crisis financiera será "global y duradera", con "graves consecuencias económicas", en opinión del director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), el francés Dominique Strauss-Kahn, quien inauguró ayer en París la conferencia de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) sobre las reformas estructurales en Europa.
Tanto Strauss-Kahn como Ángel Gurría, secretario general de la OCDE, coincidieron en que las autoridades deben centrarse en evitar el hundimiento del sistema financiero mundial. Es más, el dirigente del grupo de países desarrollados insistió en que los gobiernos europeos deben aprovechar para llevar a cabo reformas en profundidad de sus economías, ya que eso les facilitará sortear la crisis. "Las reformas estructurales pueden ayudar a crear nuevas oportunidades para los ciudadanos europeos", agregó el francés.
Strauss-Kahn admitió que "la crisis de los mercados se había convertido en más seria y más globalizada" que hace unas semanas y que podía todavía "empeorar". "Esto se traduce en una situación cada vez más tensa en los mercados" y "los riesgos sobre el crecimiento económico son cada vez más serios", afirmó.
REBAJA DE PREVISIONES
La OCDE y el FMI van a rebajar las previsiones de crecimiento mundial. La primera institución publicará el jueves unas nuevas perspectivas económicas en las que se reflejará, según Gurría, que la caída de la actividad económica es mayor en Estados Unidos que en Europa. "Tenemos más riesgo de una caída del crecimiento que de un aumento de la inflación", precisó Gurría, quien vaticinó una nueva rebaja de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal de EEUU.
El director del FMI pronosticó que la crisis, que afecta sobre todo a EEUU y a los países desarrollados por la repercusión de las hipotecas basura norteamericanas, alcanzará también a los países emergentes. Solo es una cuestión de tiempo, dijo.
Tras la compra urgente por JP Morgan del banco de negocios estadounidense Bear Stearns para evitar su quiebra, Gurría estimó que la operación era una "imperiosa necesidad" para evitar "riesgos del sistema" y el pánico en los mercados. "La prioridad debe ser la estabilidad del sistema", insistió. Strauss-Kahn defendió también la compra del Bear Stearns y, en términos generales, consideró que "los bancos centrales han gestionado bien la cuestión de la liquidez", por lo que no hay ninguna razón para pensar que no lo vayan a seguir haciendo.
En cuanto a la situación del euro, que alcanzó ayer un nuevo récord de 1,59 dólares, Strauss-Kahn se mostró contrario a una intervención concertada de los bancos centrales para que el billete verde remonte. "La balanza norteamericana por cuenta corriente, ampliamente deficitaria, necesita un dólar débil para enderezarse", aunque los tipos de cambio actuales causen dificultades.
BANCO MUNDIAL
A este ambiente de pesimismo se sumó ayer también el Banco Mundial, cuyo presidente, el estadounidense Robert Zoellick, estimó, en una conferencia ante la Oficina Internacional del Trabajo (OIT), que ningún país está al abrigo de la crisis internacional. "Pienso que algunos efectos (de la crisis) van a transmitirse a la vez al nivel comercial y financiero", afirmó.
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