Todas las noticias sobre Interban y el mundo financiero

La crisis cuesta a las familias españolas 100 euros al mes

29 Mayo 2008

España

Imagen de La crisis cuesta a las familias españolas 100 euros al mes

Con la hucha medio vacía, el bolsillo de los consumidores cada vez da para menos. El descontrol de los precios y el endurecimiento de las condiciones financieras han mermado el poder de compra de los hogares.

 
 
“El dinero es tu amo si no sabes utilizarlo”. Esta premisa romana de Publio Sirio da buena cuenta de la deriva  que sufre la gestión de la economía en España desde que se recrudeció la crisis. La “desaceleración transitoria”, como ha bautizado el presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, a la crisis, está castigando con fuerza el bolsillo de los ciudadanos.

Las economías domésticas   han tenido que abrir el paraguas ante el chaparrón que se ha instalado sobre sus cabezas. La escalada del euribor, el rally alcista del precio de los alimentos y los carburantes o el repunte del paro (que ha sumado 300.000 nuevos desempleados en sólo cuatro meses) han enturbiado el feliz panorama de datos macroeconómicos que, hasta hace bien poco, presentaba el Gobierno. 

El deterioro de la actividad ha dejado una factura  cercana a los 100 euros mensuales en cada familia. O lo que es lo mismo: 1.200 euros al año. Presupuesto que, por ejemplo, podría ir destinado al pago de las vacaciones.

El principal lastre para el nivel de vida de las familias es la inflación. Desde 1995, España no vivía una carrera de precios tan acusada. El IPC ha anulado, de hecho, la subida salarial: mientras que los salarios pactados en convenio han mejorado un 3,4% de media entre enero y abril, la inflación ha escalado un 4,4%, es decir, un punto por encima, según datos del Ministerio de Economía.

Como resultado,  el salario medio de los españoles (de 1.676 euros al mes, según el INE) ha caído, en términos reales, 17 euros. En un hogar medio con dos asalariados, la pérdida de ingresos mensuales se acerca, por tanto, a 35 euros. El presupuesto, por ejemplo, para comprar una barra de pan o un litro de leche durante 30 días.

Sin tregua

El Gobierno insiste en que el súbito repunte de la inflación ha venido motivado por el encarecimiento del petróleo, en máximos históricos. Los consumidores ya padecen la fiebre del oro negro en la gasolinera. Llenar el depósito del coche (55 litros de media) de gasóleo (el carburante utilizado por el 70% de los automovilistas) cuesta 69,79 euros, frente a los 59,5 que costaba en enero.

Para los propietarios de un vehículo de gasolina ( de 95 octanos) la factura ha subido cinco euros en cinco meses, hasta los 66,27 euros, según el Boletín Petrolero de la UE. Con esos cinco euros, se pueden comprar, por ejemplo, tres docenas de huevos en el supermercado. Y con los diez euros de subida del gasóleo, se podrían adquirir 9 kilos de arroz o tres kilos de pollo.

Aunque el pico de la gasolina tampoco se puede ahorrar en el supermercado. Los alimentos básicos han atemperado la espiral de subidas de la segunda mitad de 2007, pero siguen escalando números. El kilo de pollo ha subido un 12% en un año; la leche, un 23%; el arroz, un 12%; y los huevos, entre otros, un 10%, según el Ministerio de Industria.

El Gordo se lo llevan las familias que deban revisar su hipoteca en mayo. Una hipoteca media de 150.000 euros a 25 años les costará 43,29 euros mensuales más que si la hubiesen revisado hace cuatro meses. En enero, el euribor (índice al que se referencia la gran mayoría de los préstamos hipotecarios en España) se situó en el 4,498%, con lo que la cuota –tomando como referencia un diferencial del 0,6%– alcanzó los 885,47 euros mensuales. Si el cálculo se hace con la media ponderada del euribor en lo que va de mayo (4,985%), el pago se dispara hasta los 928,76 euros.

Asimismo, revisar las condiciones del préstamo para vivienda en febrero en lugar de en mayo habría supuesto un ahorro de 675 euros anuales (o de 56 euros al mes). Así, hoy en día hay que destinar un 5% más al pago mensual de la vivienda que al empezar el año, antes de que la campaña electoral y la posterior etapa constitución de nuevo Gobierno.

Pese a todo, Zapatero reiteraba ayer en el Congreso que la economía española, sobre la que pesa ya un riesgo real de estanflación, “está mejor preparada que en otras ocasiones y mejor que en otros países” para superar esta ajuste “rápido e intenso”.

Sol y playa en la arena política

La crisis ha irrumpido con virulencia en un impasse electoral que dura más de la cuenta (el pasado domingo, Zapatero todavía estaba celebrando la victoria en Extremadura) y con una oposición sumida en un profundo debate interno. Mientras el partido en el Gobierno no coge el toro por los cuernos y se limita a impulsar planes contra la crisis descafeinados (el último, en el que están incluídos el cheque fiscal de los 400 euros, ha sido acogido con cierto escepticismo entre empresarios y expertos), la oposición está dejando escapar una oportunidad de oro para ejercer su cometido y proponer una alternativa.

El Partido Popular anda enfrascado en una tormenta interna que inutiliza su capacidad para controlar al Gobierno. Y el PSOE contempla la crisis de los populares como bajo la sombra de una palmera. El secretario de organización del PSOE, José Blanco, reconoció públicamente que las rencillas internas del PP les vienen muy bien. No en vano, al Ejecutivo socialista le conviene que la oposición siga, al menos, tan de vacaciones como sus propuestas económicas para acabar con la “desaceleración transitoria ahora más intensa”, como ha bautizado Zapatero a la crisis.

Expansión

Ir a la página de inicio